
1 de Septiembre de 1939; tropas alemanas atraviesan la frontera germano-polaca iniciando así la que será la guerra más devastadora de los tiempos modernos, la Segunda Guerra Mundial.
En los seis años que duró, millones de seres humanos perdieron la vida en los cinco continentes. Como cualquier conflicto bélico, consiguió sacar de las personas que se vieron envueltas en él, lo mejor y lo peor de sus corazones. Se vivieron jornadas heroicas y jornadas atroces, días de gloria y días de terror; ninguno de estos momentos ha sido olvidado por la historia.
Una de las jornadas más decisivas de la Segunda Guerra Mundial fue el 6 de Junio de 1944. El día en que las fuerzas aliadas invadieron la Francia ocupada por el III Reich, desembarcando en las playas de Normandía.
Cientos de miles de soldados aliados compartieron, en la noche del 5 al 6 de Junio, mientras eran transportados hacia la costa francesa, una idea; sobrevivir al largo e histórico día que empezaba entonces. Sabían que muchos de los compañeros con los que se apiñaban en las barcazas, lanchones y aviones no verían salir el sol en la mañana del 7 de Junio.
Pero para un pequeño grupo de ellos, la batalla comenzó mucho antes, ya por la noche del día 5. Fue el caso de la 6ª División Aerotransportada británica.
Su misión era crucial para minimizar las bajas aliadas entre las tropas asignadas para desembarcar en la playa “Sword”. Sobre unas colinas próximas a la playa, la batería de artillería de Merville dominaba la zona de acceso a la playa desde el mar. Si no era silenciada antes de iniciarse el desembarco, miles de infantes estarían condenados a morir irremediablemente bajo su fuego. Además, para garantizar el rápido movimiento de tropas aliadas tras el desembarco y limitar la posibilidad de contraataques alemanes, era de vital importancia la toma y control de varios puentes en la zona de los ríos Orne y Dives.
Bajo la luz de la luna, 650 paracaidistas del 9º batallón aerotransportado, al mando del teniente coronel Terence Otway saltaron de sus aviones sobre la zona prevista con la misión de destruir la batería antes de las 5 de la mañana; en caso de no lograr su objetivo, ésta sería bombardeada por el HMS “Arethusa” de la marina británica.
A la una de la mañana, solo 150 hombres habían conseguido llegar al punto de reagrupamiento; para complicar todavía más la situación, faltaba también gran parte del equipo de ingenieros de apoyo, explosivos, jeeps y cañones anticarro de 57 milímetros con los que había saltado. Sólo contaban con una ametralladora ligera y uno cuantos torpedos “bangalore” para destruir las alambradas, limpiar los campos de minas y silenciar los cañones.
Otway decidió continuar con la misión a pesar de todo, muchas vidas iban a depender de ellos dentro de unas pocas horas allá abajo en las playas. Reorganizó a sus hombres y se lanzó al asalto atravesando los campos de minas por los pasillos que acababan de marcar los ingenieros con sus botas, después de limpiar las minas con las manos desnudas.
El ataque fue feroz y rápido, tras unos pocos minutos, la guarnición de la batería de Merville fue vencida, pero a cambio de un alto precio. De los 150 hombres que asaltaron la posición, solo alrededor de 80 estaban ilesos.
Debido a la falta de explosivos, los paracaidistas sólo pudieron silenciar los cañones, teniendo que retirarse sin destruirlos. Fue suficiente para que no pudieran ser disparados sobre las tropas de desembarco ni los navíos de apoyo.
Cuando los primeros lanchones llegaron a la playa, la batería de Merville permanecía en silencio y los puentes sobre el canal de Caen habían sido tomados. Las tropas aerotransportadas habían cumplido su misión.
En esta CRY HAVOC II, introduciremos reglas especiales de ambientación nuevas, con la finalidad de que los jugadores podáis experimentar, aunque sea ligeramente, algunas de las sensaciones que se vivieron en aquellos días.
Es nuestro objetivo, vivir más intensamente el airsoft.
Os esperamos en el campo de batalla.